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CIRUGÍA BARIÁTRICA
(DE LA OBESIDAD
MÓRBIDA)
La obesidad grave es un factor de riesgo
importante en la predisposición de enfermedades cardiovasculares
(infarto de miocardio, trombosis y embolismo cerebral),
hipertensión, diabetes, enfermedades osteo-articulares
(artrosis, artritis, ...), dislipemias (niveles altos de
colesterol ó triglicéridos en sangre), patologias de la vesícula
biliar, problemas vasculares (insuficiencia venosa de miembros
inferiores), apnea de sueño y algunos tipos de cáncer
dependientes de hormonas (mama y útero).
El tratamiento de la obesidad severa, en
principio, no debe ser quirúrgico, realizándose programas
integrados por dieta, ejercicio físico, agentes farmacológicos y
apoyo psicológico incluyendo modificación de los hábitos
alimentarios.
Una vez ha fracasado un tratamiento médico,
debidamente controlado, puede realizarse este tipo de
intervenciones en personas motivadas y debidamente
seleccionadas.
La cirugía bariátrica es la cirugía para el tratamiento de la
obesidad severa ó mórbida y es una forma de tratamiento que se
acepta hoy en día para tratar la obesidad en casos extremos.
Las recientes recomendaciones del National
Institute of Health americano son concluyentes: aconseja iniciar
siempre un tratamiento no quirúrgico basado en dieta, ejercicio
y modificación de los hábitos; a continuación ya consideran la
cirugía bariátrica restrictiva en pacientes seleccionados, e
incluso considera la cirugía como primera elección en
determinados obesos severos.
Evaluación
previa:
El paciente será seleccionado por un
equipo multidisciplinario formado por cirujanos, internistas,
psiquiatras y expertos en nutrición.
En todos los pacientes se realiza una
valoración psicológica para tener en cuenta la actitud positiva
del enfermo hacia su problema, así como la comprensión sobre las
limitaciones dietéticas que tendrá tras el tratamiento y se
conciencia al paciente para que no tenga falsas expectativas
respecto a adelgazamientos "milagrosos" tras la intervención
quirúrgica.
Indice de Masa
Corporal o Indice de Quetelet (I.M.C. o B.M.I.):
Es una fórmula matemática que nos relaciona
peso y talla da una persona, para poder establecer el grado de
obesidad que padece.
PESO (en kilogramos)
I.M.C. = ----------------------------------
Talla x Talla (en metros)
Así,
una persona que pese 120 kg y que tenga una altura de 175 cms:
120
I.M.C. = -------------------- = 40,81
1,75 x 1,75
Para ser
candidato para este tipo de tratamiento hay que cumplir unos
requisitos:
.- Edad comprendida entre 18 y 60 años.
.- Un sobrepeso que exceda más de 45 kg del
peso ideal, ö que tenga un Indice de Masa Corporal mayor de 40 o
que el porcentaje del peso corporal supere entre el 175 – 200 %
del peso ideal.
.- Que el paciente haya fracasado en
tratamientos médicos ó dietéticos (no quirúrgicos), pero que
esté demostrada su capacidad para perder peso.
.- El hecho de padecer alguna enfermedad
importante causada ó agravada por el sobrepeso, apoyaría aún más
el criterio de selección de ese paciente para este tipo de
tratamiento. Un IMC de 35, asociado a enfermedades relacionadas
con la obesidad, también se considera obesidad mórbida.
.- Mantenimiento del peso de obesidad
mórbida más de 5 años.
.- Ausencia de enfermedades psiquiátricas
graves o hábitos tóxicos.
.- Riesgo anestésico y quirúrgico
aceptables.
Las
intervenciones que se realizan se pueden dividir en 3 tipos:
RESTRICTIVAS:
Reducen la capacidad del estómago para
producir saciedad con pequeñas cantidades de alimento y así
reducir la ingesta alimentaria.
Son las técnicas conocidas popularmente
como de "reducción de estómago".
Se reconocen varios modelos de técnicas restrictivas:
Gastroplastias
Consiste en la colocación de “grapas” en el estómago que lo
limitan a un pequeño reservorio vertical con un orificio de
salida de poco más de 1 cm de diámetro.
Es una técnica sencilla de realizar, pero
que presenta ciertas desventajas:
.- En muchos casos el paciente, al no poder
tomar alimentos sólidos, opta por tomar alimentos blandos con
valor energético alto (comedor de calorías blandas) como
helados, batidos, cremas, etc..., lo que condiciona una pérdida
de peso relativamente escasa y un alto índice de recidivas
.- Afecta de manera importante la calidad de vida del paciente,
que no podrá realizar una comida “normal” sin riesgo de vomitar,
lo que puede afectarle psicológicamente de manera muy negativa,
especialmente en aquellas personas que disfrutan con la comida.
Bandeleta
gástrica ajustable
Consiste en rodear el reservorio gástrico creado con una banda
elástica ajustable a diferentes diámetros de salida.
Si bien se trata de una técnica sencilla de realizar, incluso
por laparoscopia, presenta las mismas desventajas que la
gastroplastia.
MALABSORTIVAS:
Se trata de intervenciones cuyo objetivo es
"evitar" el paso de los alimentos por gran parte del tubo
digestivo, mezclándose con la bilis y el jugo pancreático a
pocos centímetros del intestino grueso.
Derivación
yeyuno-ileal:
Ha sido desechada por sus frecuentes y
graves complicaciones (insuficiencias hepática y renal,
artritis, dermatitis, diarreas, déficits vitamínicos,
malnutrición protéica, entre otras).
MIXTAS:
Son técnicas que combinan las anteriores,
para incrementar los aspectos positivos de ambas y reducir los
inconvenientes.
By-pass gástrico proximal:
En esta intervención se reduce el estómago a un 10 % de su
volumen y se une directamente al intestino delgado.
Es la técnica bariátrica más extendida por
todo el mundo y sirve como referencia comparativa para cualquier
otra técnica quirúrgica.
El paciente se siente saciado con pequeñas
cantidades de alimento, con lo cual se reduce el riesgo de
diarrea por vaciado rápido.
Las complicaciones a largo plazo son
importantes tanto desde el punto de vista técnico como por las
alteraciones nutricionales que provoca (déficits de vitamina
B12, ácido fólico, hierro y vitaminas liposolubles), sin olvidar
que deja la mayor parte del estómago excluida del acceso a
determinados métodos diagnósticos y terapéuticos.
El By-pass biliopancreático
(técnica de Scopinaro).
Es sin duda la técnica más popular dentro del grupo de las
operaciones míxtas.
Consiste en una extirpación parcial del
estómago (gastrectomía subtotal, efecto restrictivo), asociada a
una derivacion intestinal (efecto malabsortivo).
La mortalidad de esta técnica es escasa.
Desventajas:
.- Anemia (en pacientes con pérdidas
crónicas de hierro).
.- Malnutrición proteica.
.- Aumento del número de deposiciones de
mal olor que tiene lugar en algunos pacientes.
Ventajas:
.- Importante pérdida de peso (superior al
70%).
.- Buena calidad de vida.
.- Alimentación prácticamente normal.
.- Mejoría sustancial de los datos
analíticos (glucemia, ácido úrico, colesterol y triglicéridos).
.- Reducción de los niveles de tensión
arterial (mejoría de la hipertensión).
.- Mejoría de los trastornos menstruales.
Características
que deberá cumplir la Técnica Quirúrgica elegida:
Los criterios que definen como "buena" una
técnica quirúrgica para la obesidad mórbida pueden resumirse en
los siguientes:
.- Mortalidad menor del 1%.
.- Morbilidad (complicaciones
postoperatorias) inferior al 10%.
.- Pérdida de más del 50% del exceso de peso en más del 75% de
los pacientes en un plazo
de 5 años.
.- Indice de reintervenciones menor de un 2% al año.
.- Debe permitir una buena calidad de vida, con adecuada
tolerancia a los alimentos y ausencia de vómitos y diarreas.
.- Debe ocasionar mínimos efectos adversos en otros órganos y
sistemas.
.- Debe ser reversible.
Estancia
hospitalaria:
El tiempo medio de estancia hospitalaria,
si no surge ninguna complicación, es de aproximadamente 7-10
días.
Riesgos:
La cirugía de la obesidad mórbida tiene los
mismos riesgos que otras intervenciones abdominales mayores, a
esto se añade el riesgo debido a la obesidad del propio
paciente.
La mortalidad de este tipo de operaciones
se cifra en un 1%.
Complicaciones:
Podemos dividir el tipo de complicaciones
en:
.- Menores:
Son las que aparecen más frecuentemente y
su control es rápido (infección de la herida, infección
respiratoria o urinaria).
.- Mayores:
Pueden obligar a tener que volver a operar
(hemorragias, infecciones dentro del abdomen, fístulas o
dehiscencias de las anastomosis).
Puede aparecer una eventración (sucede en menos de un 5 % de los
casos) en los meses posteriores al alta hospitalaria. Esta
complicación suele necesitar una nueva intervención, que se
realizará cuando se halla estabilizado la pérdida de peso y el
paciente esté más delgado.
Reincorporación
laboral:
Durante las dos o tres primeras semanas se
podrán realizar pequeñas labores que no requieran esfuerzos.
Si en su trabajo no necesita realizar
esfuerzos físicos importantes podrá volver a trabajar al mes de
la operación.
Si en su trabajo precisa levantar pesos o
hacer esfuerzos físicos, no podrá incorporarse hasta pasados,
por lo menos, dos meses.
Ejercicio
físico:
Deberá caminar tras la operación.
No deberá levantar pesos o hacer ejercicios
fuertes hasta pasados dos meses.
Posteriormente, las limitaciones serán las
que impongan su salud cardiopulmonar y el sentido común..
Seguimiento del
paciente:
El paciente será revisado cada tres meses
durante el primer año, cada seis meses durante el segundo año y
anualmente a partir del tercer año.
En cada revisión se determinará el peso,
IMC, tensión arterial, la existencia de posibles complicaciones
tardías y la tolerancia a los alimentos.
Además, se determinarán parámetros
hematológicos, nutricionales, estudio hormonal y lipídico.
El seguimiento clínico de los pacientes
intervenidos debe ser realizado de por vida.
Resultados:
Los resultados son incuestionables, pues
las enfermedades que acompañan a esta dolencia (diabetes,
hipertensión, insuficiencia respiratoria, problemas
osteoarticulares, etc, ... ) mejoran con la pérdida de peso y se
mantienen a los cinco años.
Precio:
Los costes de este tipo de intervención, si
bien caros, deben siempre ser evaluados en su totalidad, ya que
resuelve en un porcentaje muy elevado de casos, de forma
definitiva, la obesidad y los problemas de morbi-mortalidad que
conlleva, así como los transtornos psico-sociales que acompañan
al obeso. |