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INFORMACIÓN SOBRE
CIRUGÍA
ESTÉTICA DE LOS PÁRPADOS (BLEFAROPLASTIA)
La
caída de la cola de la ceja y de la piel del párpado superior
son dos de las señales que más tempranamente aparecen en el
envejecimiento facial. Además del descolgamiento y arrugas en
la piel de los párpados superiores, comienzan a hacerse
evidentes las «bolsas» en los párpados inferiores y en la
porción interna de los párpados superiores.
En
algunos casos se debe a cierta tendencia familiar, y otras veces
se presenta más tarde y se va acentuando con el tiempo.
Esta
intervención suele realizarse antes de que los signos sean
demasiado evidentes.
La
intervención se puede realizar bajo anestesia local con sedación
ó general.
En
la intervención se reduce la grasa del párpado para eliminar
las «bolsas» y a veces resulta necesario actuar sobre el músculo
orbicular de los párpados, para regular la tensión normal. A
través de las incisiones se liberará la piel de los párpados
para reducir las arrugas o pliegues que pudiera haber. Las
incisiones se realizan de forma estratégica para ocultarlas.
Al
principio, las cicatrices pueden ser visibles como finas líneas
enrojecidas.
Es
normal que en el postoperatorio se produzcan hematomas y edemas
palpebrales, además de lagrimeo y fotofobia (intolerancia a la luz).
Algunos
pacientes presentan una cierta dificultad a la acomodación de
la vista que suele desaparecer a las dos o tres semanas de la
intervención. También puede aparecer una conjuntivitis y
hematoma subconjuntival que desaparece igualmente con
tratamiento adecuado. A veces, durante los primeros días o
semanas no se pueden cerrar totalmente los párpados, sobre todo
durante el sueño. Esto es normal; cuando el músculo orbicular
haya recuperado su tono, eventualmente ayudado por ejercicios
adecuados, se normalizará. Rara vez se prolonga esta situación,
requiriendo una intervención de retoque.
El
resultado de la intervención es muy favorable y duradero y, en
general, las bolsas de los párpados no suelen reaparecer.
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