CIRUGÍA

INFORMACIÓN SOBRE REDUCCIÓN MAMARIA Ó MASTOPLASTIA DE REDUCCIÓN

Aunque para algunas personas un pecho grande puede ser sinónimo de belleza, para otras, un pecho excesivamente grande y especialmente si está caído puede ser tan preocupante como uno excesivamente pequeño.

El objetivo de este tipo de intervención será eliminar una cantidad más ó menos importante de tejido glandular y adiposo con la piel que los recubre y reconstruir la mama con los tejidos restantes para obtener un volumen mamario más adecuado, reduciendo el tamaño de los senos y recolocándolos y remodelándolos si están caídos para conseguir unos pechos que se aproximen lo máximo posible a los cánones de belleza (que serán diferentes de unos países a otros).

En la intervención se extirpa grasa y/ó tejido glandular de las mamas, para conseguir una reducción de su volumen.

Se realiza una recolocación de la areola y el pezón, y una exéresis del excedente cutáneo por la parte inferior de las mamas.

La intervención se realiza habitualmente bajo anestesia general y requiere un período de hospitalización de 48 a 72 horas, aunque a veces se puede realizar con anestesia local, y sedación. y la paciente regresa inmediatamente a su domicilio.

A las 24-48 horas se retira el vendaje. A partir de ese momento la paciente puede ducharse; aunque utilizará un sujetador elástico, día y noche, durante 30 días.

A los diez días se retiran los puntos quirúrgicos.

La intervención dura entre dos y tres horas.

La paciente se reincorpora a sus actividades habituales en 8-10 días, con la única precaución de no realizar esfuerzos con el tronco y los brazos.

Es frecuente que existan hematomas y cierta hinchazón en el período postoperatorio inmediato. La operación conlleva el riesgo de una posible reducción o pérdida de sensibilidad en una o ambas areolas. La disminución en la sensibilidad de las areolas habitualmente mejora con el transcurso del tiempo. Al actuar también sobre el tejido graso, de menor resistencia, en algún caso aislado se puede producir una desvitalización o necrosis grasa, una dehiscencia de la cicatriz o la extrusión por intolerancia de puntos internos. En la mayoría curan en algunas semanas sin dejar más secuela que una cicatriz algo más aparente, que conviene retocar al cabo de seis meses a un año. Es muy rara la pérdida parcial o total de areola o pezón que requeriría posteriormente un reemplazo mediante un injerto.

La mamoplastia de reducción deja cicatrices permanentes. La mayoría están situadas en líneas y pliegues naturales (límite dela areola, surco inframamario,...); con el tiempo, salvo complicaciones (cicatrices hipertróficas y queloides, que serían tratadas oportunamente), resultan inapreciables. Con el transcurso del tiempo, estas cicatrices suelen reducir considerablemente su visibilidad. En algunas pacientes puede ser conveniente realizar un ajuste y escisión de la cicatriz a partir de los seis meses de la intervención, que se puede realizar con anestesia local y sedación.

A pesar de las cicatrices, el resultado estético de la mamoplastia de reducción es altamente satisfactorio y reconfortante. En muchas ocasiones, no por una preocupación estética sino por los trastornos funcionales respiratorios, y posturales a nivel de columna vertebral, con dolor y deformidad de la espalda que a veces producen unas mamas de gran tamaño.

 
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